La cocina catalana es una de las más antiguas y complejas de Europa. No es solo pan con tomate —aunque el pa amb tomàquet es probablemente el mejor bocado del mundo—: es una tradición gastronómica que va del Mediterráneo al Pirineo, con influencias francesas, árabes e italianas sedimentadas durante siglos.
Pa amb tomàquet
El fundamento de todo. Pan de payés tostado, frotado con tomate maduro y ajo, rociado con aceite de oliva y sal. Se come solo, con embutido, con anchoas, con queso. Es el desayuno, el aperitivo y el acompañamiento universal de la cocina catalana.
Escudella i carn d’olla
El cocido catalán. Caldo con galets (pasta grande en forma de caracol), pilota (albóndiga grande), butifarra, pollo, tocino y verduras. Plato de invierno y de fiesta, especialmente en Navidad.
Fideuà
Como la paella pero con fideos cortos en lugar de arroz, y con base de caldo de marisco intenso. Debe quedar socarrat: el fondo ligeramente tostado es lo mejor. Con alioli aparte.
Crema catalana
El postre más antiguo de Europa documentado: aparece en recetarios catalanes del siglo XIV, cien años antes que la crème brûlée francesa. Crema de yemas con azúcar quemado, canela y piel de limón.
Dónde comer cocina catalana auténtica
Casa Delfín (Born), Ca l’Isidre (Raval), y cualquier restaurant de menú del mediodía con «cuina catalana» en la carta. El menú del día —primer plato, segundo, postre, pan y vino— oscila entre 12€ y 18€.