Barcelona es un punto de partida perfecto para explorar Cataluña. En menos de dos horas tienes ciudades romanas, pueblos medievales, volcanes y algunas de las mejores playas del Mediterráneo.
Tarragona: Roma en el Mediterráneo
A una hora en tren (6-12€), Tarragona fue la capital de la Hispania romana. El anfiteatro frente al mar, el acueducto del Pont del Diable, el Fòrum de la Colònia y las murallas romanas forman uno de los conjuntos arqueológicos más completos de la Península. Patrimonio de la Humanidad desde 2000.
Girona: la ciudad medieval perfecta
A 37 minutos en AVE (desde 12€). Girona tiene uno de los centros históricos mejor conservados de Europa: el Call Jueu (barrio judío medieval), la Catedral con la nave gótica más ancha del mundo, y el río Onyar con sus casas de colores. Escenario de varios capítulos de Game of Thrones.
La Garrotxa: volcanes y cocina volcánica
A 90 minutos en coche. El Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa tiene más de 40 volcanes extintos y los hayedos más densos de Cataluña. El pueblo de Santa Pau, con su plaza medieval, es el punto de partida de las mejores rutas. Y la cocina de la comarca —con los productos del suelo volcánico— es extraordinaria.