El 23 de abril, Barcelona se convierte en la ciudad más literaria y romántica del mundo. Sant Jordi —el patrón de Cataluña— es también el día del libro y la rosa: una tradición del siglo XV en la que los amantes se regalan flores y libros, y toda la ciudad sale a la calle a celebrarlo.
El origen de la tradición
Según la leyenda, Sant Jordi mató a un dragón para salvar a una princesa. De la sangre del dragón brotó un rosal, y Jordi ofreció una rosa a la princesa. Desde el siglo XV, los enamorados barceloneses se regalan rosas el día de su patrón.
La conexión con el libro llegó más tarde: el 23 de abril es también el día de la muerte de Shakespeare y Cervantes (mismo día, diferente año, 1616). La Generalitat convirtió la fecha en el día del libro en 1930. Desde 1995, la UNESCO celebra el Día Mundial del Libro el mismo día.
Qué pasa en la ciudad
Las Ramblas, el Passeig de Gràcia, los mercados y las plazas de todos los barrios se llenan de puestos de libros y flores. Escritores firman ejemplares en las librerías. Las rosas se compran por millones: más de cuatro millones cada 23 de abril solo en Cataluña.
Cómo vivirlo como un local
Levántate temprano, compra un libro y una rosa en cualquier puesto de la calle, desayuna en un bar del Eixample y luego pasea sin rumbo. El ambiente de la ciudad ese día es incomparable.