Las tapas no son una tradición específicamente catalana —en Barcelona se dicen «pintxos» o simplemente «tapes»— pero la ciudad tiene algunos de los mejores bares de España donde comer de pie, con una caña en la mano y buena conversación.
La regla de oro
Si el menú está en cuatro idiomas con foto de cada tapa, sigue andando. Los mejores bares de tapas de Barcelona tienen la carta en catalán o castellano, los precios razonables y la barra llena de gente del barrio.
Bar del Pla (El Born)
Croquetas de jamón impecables, buñuelos de bacallà, patatas bravas con alioli. La barra siempre llena, siempre animada. Sin reserva, por orden de llegada.
El Xampanyet (El Born)
Lleva décadas en el mismo sitio, a dos pasos de Santa Maria del Mar. Famoso por su cava propio y por las anchoas en salazón. Ambiente de tasca de toda la vida.
Bar Calders (Sant Antoni)
En el Eixample esquerre. Uno de los bares más queridos por los barceloneses. Vermut de grifo, pa amb tomàquet, montaditos creativos. La terraza del Parlament los domingos a mediodía es un plan perfecto.
La Pepita (Gràcia)
Montaditos creativos en pan de cristal, ingredientes de alta calidad. Ambiente joven, precios contenidos, cola habitual los fines de semana. Vale la espera.
Cervecería Catalana (Eixample)
Siempre llena, y con razón. Tapas clásicas bien ejecutadas, buena selección de cervezas. En el Passeig de Gràcia: turística en la dirección, local en el espíritu.