El Raval tiene fama de barrio difícil, y durante años la tuvo merecida. Pero el Raval de hoy es otro: un barrio multicultural, creativo y lleno de energía donde conviven artistas, inmigrantes, estudiantes universitarios y vecinos de toda la vida.
El MACBA y la plaça dels Àngels
El Museu d’Art Contemporani de Barcelona, diseñado por Richard Meier e inaugurado en 1995, fue el detonante de la transformación del Raval. La plaza que hay delante —la plaça dels Àngels— se convirtió en el territorio de los skaters barceloneses. Es uno de los espacios más fotogénicamente vivos de la ciudad.
El CCCB
El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, en el Pati de les Dones, es uno de los mejores espacios culturales de Europa. Exposiciones, ciclos de conferencias, festivales de música, cine bajo las estrellas en verano. La arquitectura —la fachada de vidrio que refleja el patio— es extraordinaria.
La Rambla del Raval
En 2000, el Ayuntamiento derribó un bloque entero de casas para crear este paseo interior. Hoy es el salón del barrio: palmeras, terrazas, el gato gordo de Botero (símbolo del barrio), niños jugando y adultos tomando el sol. Sin turismo masivo, solo barrio.
La gastronomía del Raval
El Raval tiene la oferta gastronómica más diversa de Barcelona: restaurantes de cocina pakistaní, marroquí, filipina, peruana, turca, junto a bares catalanes de toda la vida. El Bar Marsella (1820) es uno de los bares más antiguos de España.